El esquí de slalom es la versión más técnica y más emocionante del esquí acuático. Un solo esquí, los dos pies fijados uno detrás del otro, velocidades más altas y la posibilidad de cruzar la estela del barco con arcos amplios que generan una física propia e inconfundible. Si ya dominas el combo y quieres dar el siguiente paso, el slalom es el destino. En Acuatix encontrarás esquís de slalom de Jobe para todos los niveles de experiencia.
Slalom
Esquí acuático individual Jobe Mode Slalom, talla 67", fijación fija de goma. Construcción por inyección con varillas metálicas y diseño en V. Ideal para iniciarse en el slalom.
Fijación de esquí de slalom Jobe Confort con base de aluminio de bajo perfil, forro interior y doble cordón de ajuste. Disponible en 3 tallas: EU 35-39, 40-44 y 45-48.
Fijación de esquí de slalom Jobe Focus con base de nylon de bajo perfil, forro interior y doble cordón de ajuste. Disponible en 2 tallas: EU 38,5-42 y 43-48.
Punta de pie trasera Jobe RTP de aluminio para esquí combo, con base de aluminio de bajo perfil y plantilla ergonómica. Disponible en tallas Mini, Stand y XL.
Punta de pie trasera Jobe RTP de nylon ajustable, base de nylon resistente y plantilla ergonómica. Talla única ajustable, apta para todos los niveles.
Asa de arranque fácil Jobe Easy Up Deep V 15" Deluxe, empuñadura EVA de 38,1 cm, línea de 21,33 m. Resistencia máxima de 726 kg. Facilita la salida del agua.
Cuerda de slalom Jobe Sport Series 8 Secciones, línea de 22,86 m con 8 extensiones desmontables. Resistencia máxima de 726 kg. Ajuste de precisión.
Cuerda de slalom Jobe Sport Series 2 Secciones, línea de 22,86 m con 2 extensiones desmontables. Resistencia máxima de 726 kg. Estándar de competición.
Esquí de slalom: técnica, velocidad y progresión sin límite
El esquí de slalom —también llamado monoesquí— es un único esquí sobre el que van los dos pies del esquiador, fijados en dos fijaciones superpuestas. El pie dominante va delante y el otro detrás, en una posición oblicua respecto al avance. Esta configuración permite al esquiador realizar amplios arcos al cruzar la estela del barco, generar fuerzas centrífugas considerables y ejecutar maniobras con una eficiencia y una fluidez que el combo no permite.
La sensación del slalom bien practicado —cruzando la estela a alta velocidad, con el cuerpo inclinado y el esquí cargando el agua— es una de las más singulares que ofrece el deporte náutico. Es también un deporte de progresión continua: siempre hay una boya más que rodear, una velocidad más alta que alcanzar, un arco más limpio que ejecutar.
¿Cómo se pasa del combo al slalom?
El paso natural del combo al slalom se hace generalmente en dos fases. Primero, el esquiador practica con un combo convertible: usa un solo esquí del combo quitando el otro y poniendo el pie trasero en la fijación de talón. Cuando ya tiene cierta soltura con la posición y con los arcos, da el paso a un esquí de slalom específico, que es más estrecho, más rígido y con una geometría optimizada para el rendimiento en slalom.
Flex y geometría del esquí de slalom
Los esquís de slalom varían en flex (rigidez), anchura y geometría de la base. Los modelos con flex más blando son más perdonadores y recomendables para esquiadores que se inician en el slalom; los más rígidos responden mejor a velocidades altas y exigen una técnica más depurada. La longitud también se elige en función del peso y del nivel: esquiadores más pesados o más avanzados usan esquís más largos, que generan más sustentación y permiten velocidades más altas.

