Wake: elige tu disciplina y lánzate al agua
Bajo el término "wake" se agrupan varias disciplinas acuáticas que tienen algo en común: todas se practican detrás de una embarcación a motor y todas generan esa sensación de velocidad, equilibrio y libertad que engancha desde la primera vez. Lo que cambia entre ellas es la postura, el tipo de tabla, la velocidad y el nivel de exigencia física. Saber cuál encaja contigo es el primer paso.
Las cuatro disciplinas del wake
Wakeboard: la disciplina más popular del wake. El rider va de pie sobre una tabla ancha, con los pies fijados mediante unas botas o fijaciones, y es remolcado por la lancha a entre 25 y 35 km/h. La estela del barco crea dos "olas" laterales que funcionan como rampas para saltar, girar y ejecutar trucos. Es el punto de entrada natural para quienes quieren aprender a hacer wake de forma técnica.
Wakesurf: la versión más surf de todos los deportes de wake. El rider surfea la ola que genera la popa del barco —sin cuerda ni bindings— como si estuviera en el océano pero en aguas tranquilas. La lancha va más lenta (entre 10 y 14 km/h) y el resultado es una experiencia más fluida, más técnica y muy adictiva para quienes ya tienen base de surf o quieren algo más relajado que el wakeboard.
Kneeboard: se practica de rodillas sobre una tabla más ancha y estable, sujeto con una correa. Es más accesible que el wakeboard en cuanto a equilibrio inicial, y tiene un estilo propio muy divertido. Perfecto para quienes buscan algo diferente o quieren iniciarse en los deportes de wake de forma progresiva.
Multiposición: tablas diseñadas para usarse en varias posiciones —sentado, de rodillas, de pie— sin necesidad de fijaciones fijas. Son la opción más versátil y la más recomendada para familias o para quienes quieren un solo equipo que sirva para todo. Perfectas también para niños y para iniciarse sin comprometerse con una sola disciplina.
¿Qué necesitas para practicar wake?
Además de la tabla, para practicar wake necesitas una cuerda de tracción adecuada a la disciplina (más larga y con menor elongación para wakeboard, más corta para wakesurf), un chaleco de impacto homologado y, si haces wakeboard, unas fijaciones o botas compatibles con tu tabla. El casco es muy recomendable para principiantes. Y, por supuesto, una embarcación con suficiente potencia: a partir de 150-200 CV para wakeboard y wakesurf de calidad.