Wakesurf: surf en aguas tranquilas, detrás de tu barco
El wakesurf funciona así: la lancha avanza a baja velocidad (entre 10 y 14 km/h) y genera una ola permanente en la popa. El rider se coloca en esa ola —sujetándose inicialmente con una cuerda corta— y cuando encuentra el punto de equilibrio donde la ola lo empuja sola, suelta la cuerda. A partir de ahí, surfea libremente a pocos metros del barco, con maniobras, giros y el mismo feeling que en el océano, pero en condiciones mucho más controladas.
La diferencia clave respecto al wakeboard es que no hay fijaciones: los pies van libres sobre la tabla, como en el surf. Eso hace que las caídas sean menos bruscas, que la posición sea más natural para quien tiene base de surf, y que la fatiga acumulada sea menor.
Tablas de wakesurf: surf shape vs skim shape
Las tablas de wakesurf se dividen en dos grandes familias según su diseño:
- Surf shape: más gruesas, con mayor volumen y quillas similares a las tablas de surf. Son más estables, flotan mejor y son más fáciles de manejar para quienes empiezan. El movimiento sobre la ola es más fluido y predicible.
- Skim shape: más planas, más finas y sin quillas (o con quillas muy pequeñas). Permiten deslizarse y girar con mucha más libertad, hacer trucos flat y maniobras más técnicas. Son para riders con experiencia que buscan más creatividad sobre la ola.
Para empezar, siempre surf shape. Con el tiempo, si el wakesurf te engancha, ya verás si la skim shape te llama.
¿Qué barco necesito para hacer wakesurf?
Esta es la pregunta más importante y la que más gente pasa por alto. El wakesurf solo es seguro con barcos de motor inboard —es decir, con el motor instalado dentro del casco y la hélice debajo del barco. En un barco con motor fueraborda o con unidad estéreo (I/O), la hélice queda expuesta en la popa, exactamente donde el rider estaría surfeando. El riesgo es evidente. Si no tienes un inboard, no hagas wakesurf.